Corazones y Banjos (ó Banyos)

Leamos : Salmos 85:1-7

Para poder pagarme mis estudios en la universidad enseñaba a tocar el banjo de cinco cuerdas en una tienda de instrumentos de música. El empleo me brindó la oportunidad de comprarme un instrumento nuevo y de calidad profesional a casi la mitad de precio.

Banyo Instrumento musical

Eso fue hace más de 30 años y ese banjo me ha acompañado en mis esforzados viajes ministeriales por todo el mundo. Pero a pesar de su excelente manufactura, finalmente llegó el momento en que necesitaba ser restaurado. Un maestro restaurador señaló cómo las imperfecciones habían desgastado el banjo. Tenía la confianza de que su reparación daría como resultado que el instrumento sonara mejor que cuando estaba nuevo. No quedé decepcionado. La acción sobre las cuerdas y la claridad del sonido son asombrosamente superiores a su condición original cuando compré el instrumento.

De alguna manera, nuestras vidas son como instrumentos musicales hechos «para alabanza de la gloria de [la] gracia [de Dios]» (Efesios 1:6).
Pero, con el tiempo, la vida nos agota. Nuestros corazones piden renovación a gritos.
El salmista oró: «¿No volverás a darnos vida?» (Salmo 85:6).
La palabra hebrea para volver a dar vida no sólo significa «restaurar y refrescar», sino también «reparar».

Es vital que sometamos nuestras almas al toque restaurador del Maestro. ¿Por qué no separar algún tiempo para el retiro espiritual, y pedirle al Señor que repare tu corazón?

El tiempo en el servicio a Cristo requiere de un momento de descanso para la renovación.

Dios nos ama atanto que dió su vida por ti