Estas Bendiciones te alcancen a ti y los tuyos
La Sagrada Palabra de Dios para ti, esta aquí.
Sal Fuera de la Cueva donde te Encuentras

Como un guerrero de Dios Cuando Jezabel se enteró de la muerte de los sacerdotes de Baal en manos del profeta Elías, se encendió en furia y envió un mensajero para anunciar al profeta que al día siguiente él iba a sufrir la misma muerte que los sacerdotes.
La reacción de Elías no se hizo esperar, pero no fue la que estaríamos esperando de un profeta que clamó a Dios e hizo caer fuego del cielo sobre el altar de los sacrificios, después de desafiar a 450 profetas de Baal, y 400 sacerdotes de Asera. Elías decidió huir al desierto, y estaba tan abatido que se sentó debajo de un árbol para dejarse morir, pero Dios no abandonó a Elías en su desesperanza, sino que le envió un ángel para que lo alimentara y tuviese fuerzas para seguir su camino.
La Palabra de Dios es fiel y verdadera 1ª Reyes 19: Anduvo cuarenta días y noches por el desierto hasta que llegó a Horeb, al monte de Dios. Dice el versículo 9 “Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?”.

¡Qué pregunta le hace Dios! “¿Qué estás haciendo en este lugar, Elías?” Es evidente que Elías no estaba en el lugar donde Dios quería que él estuviera.
Hay una tendencia humana a escondernos cuando las cosas andan mal, o pésimamente muy mal. ¿Cuantas veces siendo niños nos hemos escondido después de hacer alguna travesura, creyendo que nuestros padres no nos encontrarían para disciplinarnos?
Esto lo heredamos de Adán, después de pecar lo primero que hizo fue esconderse de la presencia de Dios. Y ciertamente estaba bien escondido, pues el Señor tuvo que preguntarle en alta voz: “¿Donde estás tú?”.
Sal de ahí Es que Adán tampoco estaba en el lugar donde Dios lo había puesto.
Fijémonos en el presente suceso de la era actual: Después del ataque terroristas a las torres de Nueva York, los ciudadanos norteamericanos se refugiaron en sus hogares. Al punto que el Gobierno se vio obligado a realizar una campaña de difusión pública para alentar a las personas a que salieran de sus hogares, y visitaran los centros comerciales, los lugares de recreo o de esparcimiento, porque el mercado de consumo estaba sufriendo una de las peores crisis económicas, y la reseción estaba a las puertas de la economía estadounidense.

Creo que es bueno preguntarnos a nosotros mismos: ¿Donde estamos hoy?
Donde estamos respecto al lugar en que Dios nos ha puesto para lograr ser lo que Dios quiere que seamos.
Por si usted tiene alguna duda respecto a cuál es el lugar donde debes o debemos estar déjeme aclarártelo.
El lugar donde nos debemos encontrar hoy es el lugar donde estemos disponibles, y sirviendo activamente al Señor de Señores, avocados a la tarea de ganar almas para el reino de Dios y cumpliendo fielmente con su mandato que Él mismo nos dejo en la Gran comisión.

El Señor había llamado a Elías a un ministerio profético y de milagros, y Elías lo venía cumpliendo a la perfección, hasta que se encontró frente a una amenaza que atentaba contra su vida, y allí se detuvo; y terminó escondido en una cueva.
Quizás usted se encuentra hoy en una situación similar, y que como Elías, empezó con toda la fuerza y el fuego del Espíritu Santo, estuvo sirviendo fielmente al Señor, y puede enumerar las victorias de cómo Dios lo usó en Su viña.
Pero, algo ocurrió en su vida que detuvo su andar, y hoy se encuentra refugiado en una cueva espiritual, inmovilizado, y vive en desesperanza creyendo que está en el ocaso de su ministerio. O quizás, hasta ha pensado en jubilarse y dejar el ministerio.
Motivo de alerta Quiero preguntarle algo: ¿Acaso usted ha recibido algún formulario para jubilación del Ministerio de Trabajo del Cielo? ¿Ningún ángel se los alcanzó? O ¿Está esperando recibirlos? Pues le tengo una mala noticia, en la obra de Dios no hay jubilación ni jubilados, sino pregúntele a Caleb.
Como un guerrero de Dios Conoce usted a Caleb? El guerrero de Dios que subió un monte a pelear con gigantes y los venció a los ¡85 años de edad! El estaba excedido en 20 años en su edad para jubilarse.

Volvamos a Elías, vamos a leer 1ª Reyes 19: 1-3, dice así la palabra de Dios: “Acab dio a Jezabel la nueva de todo lo que Elías había hecho, y de cómo había matado a espada a todos los profetas. Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero, diciendo: Así me hagan los dioses, y aún me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos”. Y el versículo 3 dice que Elías “viendo, pues el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida”.

¿Qué estaba ocurriendo con la valentía del profeta de Dios? ¿Qué fue lo que cambió su valor por una vergonzosa huída?... Lo que ocurrió es que Elías miró el peligro y luego se miró a sí mismo, y al instante se vio como un perdedor.
Quizás calculó el número de soldados que venían contra él, y se vio derrotado. No sólo tuvo miedo sino que dudó de que Dios lo ayudaría en este gran problema.

Cuando un creyente le cree a la adversidad, o le cree a la bancarrota que le amenaza, o le cree a la debilidad en sus fuerzas, o le cree a la enfermedad que lo toca, y luego las compara con sus propias habilidades y recursos, como resultado comenzará a verse perdido, porque está midiendo las imposibilidades con sus propias fuerzas, y termina ocurriéndole lo que le ocurrió a Elías, se deja dominar por el temor, y luego vienen las dudas, la decepción, y finalmente se mete en la cueva.

Vamos seguros Jesús es nuestro timonel, Él guia nuestra nave ¿Recuerda a Pedro cuando salió de la barca y caminó sobre las aguas? Dice Mateo 14:30: “Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse dio voces… ¡Señor, sálvame!”.
¿Cual fue la respuesta de Jesús?: “Hombre de poca fe, por qué dudaste”.
Pedro cayó en derrota porque al igual que Elías, miró la tempestad y le creyó, al creer que la tempestad lo hundiría, luego se miró a sí mismo, y dudó que la fe en Dios lo sostendría sobre la tempestad.

Hay situaciones inesperadas que pueden transformarse en dramáticas, ningún creyente está exento de las desgracias que le puedan ocurrir o las adversidades que se le puedan presentar en el hogar, en el trabajo, en su vida financiera, de salud, etc.
Que la luz de Dios brille El punto principal es cómo reaccionamos ante la adversidad, hay creyentes que al encontrarsen en peligro, temen el fracaso y se refugian en su propia “cueva”. Hacen como la tortuga meten su cabeza dentro de su mismo caparazón. O como el Avestruz que hace un hoyo y mete su cabeza dentro de él pensando que así esta a salvo.    

Me refiero a que comienzan a ver todas las cosas desde la perspectiva de sus propios impedimentos, consideran que su prioridad es cuidarse a sí mismo, se transforman en creyentes “monotemáticos”, sólo hablan de su problema, se sienten desanimados y viven a través de su crisis, quedan atrapados en la “cueva” del sí mismo.
sal de ahí, ese no es tú lugar Este es un lugar peligroso porque es un lugar de derrota.
Algunos creyentes solteros comienzan a mirar su edad, y dicen: “ya me tendría que haber casado, pero, ni se donde encontrar mi pareja”.¡No me casare nunca! ¡Exclaman! me quedaré solo o sola en la vida”.
Se miran a sí mismos, ya ni siquiera se encuentran atractivos, y terminan metiéndose en la cueva, y como no salen de ella, no se dan cuenta que dentro de la cueva nunca van a encontrar su futuro cónyuge, para eso tiene que salir afuera!

Otros, que están atravesando situaciones críticas, comienzan a compadecerse de sí mismos, y cada día están peor, pierden toda esperanza, se meten en la “cueva”.
NUestro sitio de reunión Todavía van a la iglesia, pero se transforman en creyentes pasivos, no pueden entrar en el espíritu de la alabanza, ni pueden ser impactados por la predicación, salen de la iglesia como entraron; porque viven encerrados en la “cueva” de sí mismos.
Hay obreros cristianos y pastores, que les toca atravesar un tiempo de sequía espiritual y tal vez material, se ven amenazados por la pobreza y la falta de recursos, miran que la asistencia a los cultos decrece, así como va decreciendo su ánimo, o los milagros que Dios hacía en su ministerio han cesado, y entonces se miran a sí mismos, y piensan que llegó el tiempo de abandonar, creyendo que Dios los ha desechado.
Esto trae otro problema espiritual, que desde esa posición tienen una percepción equivocada de lo que Dios quiere hacer, porque analizan y razonan el problema que les rodea, a través de la óptica de su derrota, y encerrados en su cueva donde lo único que hay es oscuridad.
sal de ahí, ese no es tú lugar Elías llegó a creer – erróneamente – que él era el único creyente que quedaba en todo Israel.
Dios lo tuvo que llamar a la realidad y decirle: Elías: “hay siete mil israelitas que no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron”.

Finalmente, ¿que hizo Dios con Elías? ¿Lo dejó en la cueva? ¡NO!, le dijo: “Sal fuera y ponte en el monte de Jehová”.
Y cuando Elías, llegó hasta la entrada de la cueva, dice la Biblia que fue rodeado por la poderosa presencia del Señor. Quién restauró y renovó la vida espiritual de Elías, y le dijo: “¿Elías, quién te dijo que tu ministerio está terminado? Yo soy el que reparte los ministerios y otorga los dones, por lo tanto Elías todavía tengo trabajo para ti. Te envío ahora a ungir a dos reyes; ungirás a Hazael, rey de Siria, y a Jehú como rey de Israel. Y además Elías, vas a ungir a Eliseo como profeta de Israel”.

No sé, si usted se dio cuenta de algo, nunca aparecieron los vengadores de los sacerdotes de Baal, ¿donde se metieron? Es que Dios estaba en el asunto, el problema fue que Elías le había creído al peligro.
Que la luz de Jesucristo te ilumine Hermano, hermana en la fe, o tu amado lector(a) de este mensaje, no hay peligro que pueda derrotar su vida, el único temor que tenemos que tener es TEMOR A DIOS, el temor a Dios nos aleja de todo pecado que quiera asediar nuestra vida.
El temor a Dios traerá santidad a todos los actos de nuestra vida.

Que la luz de Jesucristo te ilumine Hoy el Señor te está preguntado: “¿Donde estás hijo mió? ¿Donde estás hija mía? ¡Sal fuera ahora! y ponte en el monte del Señor. Tengo todavía trabajo para ti, hay vidas que serán ungidas por tu ministerio, no estás acabado, ni abandonado”.

Que la luz de Jesucristo te ilumine Hoy el Señor quiere renovar tu ministerio, o tal vez como se lo otorgó a Elías, Dios tiene un nuevo ministerio para que vayas a ungir presidentes y gobernantes, para que unjas a profetas de Dios que van hacer temblar la nación como lo hizo Eliseo.

Que la luz de Jesucristo te ilumine Hermano, hermana en la fe, si por alguna razón, te has detenido en tu camino espiritual, porque has permitido alguna derrota en tu vida, hoy el Señor quiere darte un Bautismo de Santidad, de fuego de Dios para tu vida…

Toca las trompetas para que derribes las murallas que te impiden avanzar El Señor te dice: Levántate y cruza el Jordán, te espera una victoria grande y poderosa, no habrá Jericó que pueda detenerte, el Señor ha derribado las murallas, ahora te toca avanzar en victoria sobre los escombros… ¡Otra vez te dice!… ¡SAL FUERA, PÁRATE SOBRE EL MONTE DE DIOS!

Sal de ahí ¡ SAL DE TU CUEVA DONDE TE ENCUENTRAS! Sal de ahí

Que Su Santo Espíritu te guie siempre Que el Dios de amor de paz y de luz haga resplandecer su Santo Espíritu sobre ti, te colme de abundantes Bendiciones, para que sean Santificados por medio tuyo tu y tu casa.

Dios le colme de sus infinitas Bendiciones y haga resplandecer su Rostro y Su Santo Espíritu los ilumine siempre.

La Paz de Dios sea por siempre contigo y te Bendiga.
 Deja que la luz de Dios ilumine tú sendero En Cristo Jesús, Así sea. Deja que la luz de Dios ilumine tú sendero

Amen y Amen

Que sea la luz de Cristo la que alumbre tú senderoQue sea la luz de Cristo la que alumbre tú senderoQue sea la luz de Cristo la que alumbre tú senderoQue sea la luz de Cristo la que alumbre tú senderoQue sea la luz de Cristo la que alumbre tú senderoQue sea la luz de Cristo la que alumbre tú senderoQue sea la luz de Cristo la que alumbre tú sendero

Ahora es tu Día Apreciado(a) lector(a) si usted aún no ha recibido a Cristo como su Salvador personal, acéptelo en este momento, déle entrada en tu corazón y en su alma, y Él escribirá su nombre en el libro de la vida… Entra aquí

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