Estas Bendiciones te alcancen a ti y los tuyos
La Sagrada Palabra de Dios para ti, esta aquí.
La Santidad conviene a tu casa

La Palabra del Señor te dice así Basado en el Salmo 93:1-5
Que la luz de Dios brille 93:1 Jehová reina: se vistió de magnificencia; Jehová se vistió, se ciño de poder. Afirmó también el mundo; y no se moverá.
Que la luz de Dios brille 93:2 Firme es su Trono desde entonces; Tú eres eternamente.
Que la luz de Dios brille 93:3 Alzaron los ríos, Oh Jehová. Los ríos alzaron su sonido; Alzaron los ríos sus ondas.
Que la luz de Dios brille 93:4 Jehová en las alturas es más poderoso Que el estruendo de las muchas aguas, Más que las recias ondas del mar.
Que la luz de Dios brille 93:5 Tus testimonios son muy firmes; La santidad conviene a tu casa. Oh Jehová, por los siglos y para siempre.

Desde que el salmista dijera estas palabras hasta nuestros tiempos hay milenios de separación, pero la necesidad, por cuanto sigue siendo perentoria, no ha cambiado para la iglesia de hoy. Muchas cosas pudieran convenirle a la Casa del Señor.

El Lugar de reunión es este Sin duda que los buenos propósitos para que ella luzca físicamente presentable es loable.
La preocupación para que crezca en número forma parte de su misión, pues a ella se le ha dado la gran comisión.
La necesidad que ella cumpla con su presupuesto mensual tiene mucho que ver con el compromiso fiel de todos sus miembros.
Y así pudiéramos seguir destacando las cosas que son más plausibles y necesarias en la vida de la iglesia.
Pero es obvio que lo que más conviene a la Casa del Señor sigue siendo lo que el salmista dijo respecto a la santidad.

Philip Henry, quien fuera un predicador y escritor inglés, dijo: "La santidad es la simetría del alma".
 
Su consejo para los recién casados era: "Otros os desean "felicidades", yo os deseo "santidad", e indudablemente tendréis la felicidad".

El Lugar de reunión es este El tema de la santidad en nuestros tiempos pareciera ser extraño y ajeno a la vida de la iglesia.
Es más, el solo hecho de abordarlo pudiera levantar incomodidad y hasta cierta indiferencia, porque el mismo se propone crear en todos nosotros una especie de "crisis" para que revisemos el tipo de vida que estamos llevando.
No dejemos entrar al mundo a nuestras Iglesias Para nadie es un secreto que el mundo ha venido minando el impacto de la iglesia del Señor a través de sus miembros.
Al enemigo le ha resultado muy bien la estrategia de hacerle ver al creyente que se puede vivir la vida cristiana justificando tendencias y actitudes que el mundo ve como normales.
Esto hace, por lo tanto, que el tema de la santidad no luzca tan atractivo para ser oído y obedecido en este tiempo...
Que la luz de Jesucristo te ilumine Sin embargo, si hay un asunto que brilla con luz propia en toda la Biblia, es el de la santidad. De modo que el planteamiento antiguo sobre esta conveniencia para la vida de su pueblo es un llamado urgente. Veamos, pues, por qué: "La santidad conviene a tu casa".

Que la luz de Jesucristo te ilumine I-. PORQUE ADORAMOS A UN DIOS SANTO

Un estudio que hicimos sobre la idolatría nos revela que los dioses a quienes éstos les han rendido pleitesía han sido hechos a sus conveniencias y para satisfacer sus más bajos instintos.
A los pies de muchos de esos dioses, construidos por las mismas manos de los que los adoran, se han dado las más insolentes e irreverentes desviaciones del comportamiento humano.
Así tenemos que la bajo la "mirada complaciente" de los ídolos, la raza humana se ha entregado a desenfrenos inmorales, muchos de ellos terminando en aberrantes orgías, hasta aquellos donde se han ofrecido sacrificios humanos.
Todo esto para decir que los dioses humanos han sido paganos porque son hechos conforme a la medida de sus propios "adoradores".
La gente ha creado sus ídolos para ponerlos al servicio de sus bajas pasiones.

La Palabra del Señor te dice así Más no es esto lo que corresponde a nuestro verdadero Dios.
El Dios que nos revela la palabra es santo en todas sus manifestaciones.
La Biblia cuando habla de nuestro Dios hace una distinción tan notable respecto a este mundo y su naturaleza pecaminosa, que dice:
"Muy limpio eres de ojos para ver el mal..." Habacuc 1:13
Cuando lo ha comparado con otros dioses no ha dudado en calificarlo por encima de todos ellos y sin ningún parangón respecto a su naturaleza Santa, de allí que hace la pregunta:
"¿Quién como tú, Oh Jehová, entre los dioses? ¿Quién como tú, magnífico en Santidad, Terribles en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios?" Éxodo 15:11
¿No es curioso pensar que los serafines que Isaías vio en la gran visión de la Santidad de Dios, además de decir "Santo, Santo, Santo", tenían que cubrir sus rostros porque estaban en la presencia del Señor? Isaías 6:1-3 En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. 2 Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. 3 Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.

Hay un pasaje en las Escrituras que nos ilustra por qué Dios es magnífico en Santidad y terrible en sus hazañas.
El Arca de la Alianza Después que los filisteos capturaron el arca del pacto, cuando el sacerdote Elí y sus hijos murieron según lo revelado por Dios a Samuel, les vino muchos males por tenerla con ellos. Una de las cosas que hicieron fue ponerla al lado de su dios dagón.
Cuando fueron a la mañana para adorarlo se encontraron que estaba postrado ante el arca de Jehová, como testimonio que no hay otro dios más grande que Jehová, el Dios de Israel.
Lo levantaron otra vez al mismo sitio, y el siguiente día descubrieron que dagón estaba postrado ante el arca como el día anterior, pero estaba sin cabeza y sin las palmas de las manos, habiendo quedado de él solamente el tronco.
Pero además de destruir a su dios, se agravó la mano del Señor sobre ellos y les vino una plaga de tumores y ratones que destruían todo.

Por estos males tuvieron que sacar el arca de Asdod, llevándola a Gat, después a Ecrón, pero en todos los lugares donde la enviaban venía gran mortandad.
Por último, y después de haber consentido en enviarla hacia la gente de Bet-semes con el pago de la expiación, los habitantes de allí la vieron venir de lejos y se acercaron y miraron dentro del arca, trayendo como consecuencia que cincuenta mil setenta personas murieron por haber hecho eso.
Tan grande era lo que estaba sucediendo con el arca del Señor, que ellos dijeron:
"¿Quién podrá estar delante de Jehová el Dios santo?" 1ra. Samuel 6:20
Y la verdad es que nadie puede estar delante de Dios, a menos que sea a través de su Hijo Jesucristo con una vida santa.
Que la luz de Jesucristo te ilumine ¡Sí, Dios es santo! Por eso "la santidad conviene a tu casa".
De modo que el imperativo Bíblico que nos recomendó Pedro debiera ser el más aplicado: "Sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir" 1ª Pedro. 1:15, 16
La santidad no es una opción para la vida; es una orden para vivirla.

Que la luz de Jesucristo te ilumine II-. PORQUE ESTA ES LA VOLUNTAD DE DIOS

Cuando buscamos una razón de peso para vivir una vida de santidad, la palabra de Dios va más allá de mostrarnos la conveniencia y nos dice que:
La Palabra del Señor te dice así "La voluntad de Dios es vuestra santificación..." 1ra. Tesalonicenses 4:3
Si hemos entendido que la voluntad de Dios "es buena, agradable y perfecta", de acuerdo a lo que Pablo le dijo en Romanos 12:1,2, debemos dar por un hecho que todo lo que concierne a hacer y aceptarla será lo que más conviene.
Que la luz de Dios brille ¿Por qué Dios quiere que vivamos una vida de santidad?
Desde que escogió a Israel, hasta llegar a la iglesia de hoy, Él ha querido tener un pueblo apartado, que es lo que significa ser santificado, de modo de honrarle y ser usado para Bendecir a otros.
Después que sacó a su pueblo esclavo por cuatrocientos años, le dijo:
"Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: "Seréis, pues, santos, porque yo soy santo" Levítico 11:45
El Lugar de reunión es este Y cuando Jesús vino y dio su vida por la iglesia, reveló el más grande propósito para ella, cuando se dijo:
"Para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese Santa y sin mancha" Efesios 6:26, 27

Si la voluntad de Dios es "vuestra santificación" yo no puedo verla como algo para ser tomado o dejado.
Si el asunto más serio y el que debería tomar la preeminencia en la vida de un creyente es la voluntad de Dios, entonces la santificación debiera ocupar mis prioridades para vivir agradando al Señor.
Que la luz de Dios brille ¿Por qué Dios quiere nuestra santificación?
Porque Él conoce nuestra naturaleza caída y nuestra continua tendencia a complacer la carne con sus deseos.
La santificación es necesaria porque aún después de ser justificados, la mente carnal continúa presente en nosotros.
Todavía no hemos llegado a la perfección.
La Palabra del Señor te dice así La Biblia nos habla de la lucha que hay entre la carne y el Espíritu. Como Pablo, nos enfrentamos a una realidad que nos estremece, pues vive con nosotros:
"Y yo! sé que en mí, esto es en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago" Romanos 7:19, 20
El asunto, pues, es que una mente carnal no puede obedecer la Biblia cabalmente.
Y a lo mejor como Pablo llegamos a este grito de angustia:
"¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?".
Menos mal que él, en la misma búsqueda de para salir de esa condición, dijo: "Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro..." Romanos 7:24, 25

Que la luz de Jesucristo te ilumine III. PORQUE CRISTO VUELVE OTRA VEZ

La antesala de la segunda venida de Cristo no sólo estará precedida de acontecimientos proféticos, como los que ya vivimos, pero también de un estado de descomposición y engaño comandado por el mundo, el pecado y Satanás, que requerirá de parte de los creyentes sujetarse muy bien del Señor.
Uno de los asuntos con los que el creyente tiene que lidiar en estos tiempos es con una moralidad relativa.
Hoy día lo bueno está terminando por ser malo y lo malo está llegando a ser bueno. Con esto el creyente se enfrenta a un conflicto por agradar a su Dios en medio de una sociedad permisiva.
Pero la segunda venida de Cristo, por su misma grandeza y por el propósito de levantar a iglesia, plantea la necesidad de una vida santa.

El apóstol Pedro estuvo persuadido de esta insoslayable verdad cuando les recordó y les recomendó a sus lectores acerca de la venida de Cristo y la necesidad de prepararse para tan inigualable evento:
La Palabra del Señor te dice así "Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en Santa y piadosa manera de vivir..." 2da. Pedro 3:10, 11

La oración que Pablo pidió por los hermanos de Tesalónica, a quienes les retó a vivir en santidad, es la misma para la iglesia de hoy:
"Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo" 1ra. Tesalonicenses 5:23

¿Pero en qué consiste esa santificación completa? ¿Puede un creyente llegar a tal estado?
Creo lo que dijo Juan Wesley, aquel abanderado de este tema de la santidad tanto por su vida como por su mensaje, nos arroja cierta luz sobre lo que Pablo está aquí demandando; así escribió:

"La santidad es, pues, un estado en el cual no existen en el corazón ira, malicia, blasfemia, hipocresía, envidia, afición a la holganza, deseo egoísta del aplauso y buena opinión de los hombres, vergüenza de confesar la cruz, mundanalidad, engaño, contienda, codicia, ni ningún deseo o tendencia mala".
Sin duda que esto es lo que deseamos tener, y en esta vida queremos andar porque en cualquier momento veremos la señal o escucharemos la trompeta que nos anuncia la venida de Cristo.
Por esto también el escritor a los Hebreos recomendó: "Seguid la paz con todo, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor" Hebreos 12:14

Si no tenemos otra razón para buscar la santidad, recordemos que de un momento a otro seremos arrebatados o transformados por el más grande acontecimiento como lo será la segunda venida.
Por esto Pablo también nos recomendó:
"Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas" 1ra. Tesalonicenses 5:4, 5

CONCLUSIÓN

Que la luz de Dios brille La santidad conviene a tu casa porque nuestro Dios es un Dios santo.
Su naturaleza está fuera de todo lo que tenga que ver con el mal o el pecado.
Muy limpio de ojos es Él, dice Habacuc, para ver el mal.

Que la luz de Dios brille La santidad conviene a su casa porque esta es la voluntad de Dios.
La voluntad de los hombres está cargada de imperfección, por la condición misma de pecado que vive, pero la de Dios es Santa, de allí su llamado para que vivamos en esa vida de santidad.

Que la luz de Dios brille Pero además la santidad conviene a tu casa porque en la antesala de la venida de Cristo, la vida de santidad es lo que más se requiere por la Santidad del Dios mismo que viene por nosotros y por el lugar Santo donde estaremos con Él.

Que la luz de Dios brille De modo, pues, que si la santidad es lo que conviene a su casa, eso debería ser lo que más busquemos.

Hagamos de la santificación la prioridad gobernante de nuestras vidas.
Reaccionemos a ella como lo hizo el profeta Isaías, después de contemplar la santidad del Señor.

La Palabra del Señor te dice así Isaías 6:5-8
6:5 "Entonces dije: !Ay de mi! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey. Jehová de los ejércitos.
6:6 Y voló hacia mi uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas.
6:7 Y tocando con el sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.
6:8 Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mi.

Clamemos a Dios de los Cielos para que nos hallemos dignos de ser tomados en cuenta por Él y decirle nosotros también: !"Heme aquí Señor... Envíame a mi."!

Dios le colme de sus infinitas Bendiciones y haga resplandecer su Rostro y Su Santo Espíritu los ilumine siempre.

La Paz de Dios sea por siempre contigo y te Bendiga.
 En Cristo Jesús, Así sea.

Amen y Amen

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