La Biblia - Reina Valera 1960

Indice   Efesios 4

Efesios

Capítulo 5
Andad como hijos de luz

1

Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.

2

Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. Éx. 29:18

3

Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos;

4

ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias.

5

Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.

6

Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.

7

No seáis, pues, partícipes con ellos.

8

Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz

9

(porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad),

10

comprobando lo que es agradable al Señor.

11

Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas;

12

porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto.

13

Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo.

14

Por lo cual dice:
Despiértate, tú que duermes,
Y levántate de los muertos,
Y te alumbrará Cristo.

15

Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios,

16

aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Col. 4:5

17

Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.

18

No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,

19

hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;

20

dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Col. 3:16-17

 

21

Someteos los unos a los otros

Someteos unos a otros en el temor de Dios.

22

Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; Col. 3:18; 1ª P. 3:1

23

porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.

24

Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.

25

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, Col. 3:19; 1ª P. 3:7

26

para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,

27

a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.

28

Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.

29

Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia,

30

porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.

31

Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Gn. 2:24

32

Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.

33

Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.

Efesios 6

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