La Biblia - Reina Valera 1960

Indice   San Marcos 8

San Marcos

Capítulo 9

1

También les dijo: De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder.

 

2

La transfiguración
Mt. 17:1-13
; Lc. 9:28-36

Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó aparte solos a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos. 2ª P. 1:17-18

3

Y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos.

4

Y les apareció Elías con Moisés, que hablaban con Jesús.

5

Entonces Pedro dijo a Jesús: Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí; y hagamos tres enramadas, una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías.

6

Porque no sabía lo que hablaba, pues estaban espantados.

7

Entonces vino una nube que les hizo sombra, y desde la nube una voz que decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd. Mt. 3:17; Mr. 1:11; Lc. 3:22

8

Y luego, cuando miraron, no vieron más a nadie consigo, sino a Jesús solo.

9

Y descendiendo ellos del monte, les mandó que a nadie dijesen lo que habían visto, sino cuando el Hijo del Hombre hubiese resucitado de los muertos.

10

Y guardaron la palabra entre sí, discutiendo qué sería aquello de resucitar de los muertos.

11

Y le preguntaron, diciendo: ¿Por qué dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero? Mal. 4:5; Mt. 11:14

12

Respondiendo él, les dijo: Elías a la verdad vendrá primero, y restaurará todas las cosas; ¿y cómo está escrito del Hijo del Hombre, que padezca mucho y sea tenido en nada?

13

Pero os digo que Elías ya vino, y le hicieron todo lo que quisieron, como está escrito de él.

 

14

Jesús sana a un muchacho endemoniado
Mt. 17:14-21
; Lc. 9:37-43

Cuando llegó a donde estaban los discípulos, vio una gran multitud alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos.

15

Y en seguida toda la gente, viéndole, se asombró, y corriendo a él, le saludaron.

16

Él les preguntó: ¿Qué disputáis con ellos?

17

Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo,

18

el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron.

19

Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo.

20

Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos.

21

Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño.

22

Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos.

23

Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.

24

E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad.

25

Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él.

26

Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto.

27

Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó.

28

Cuando él entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera?

29

Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno.

 

30

Jesús anuncia otra vez su muerte
Mt. 17:22-23
; Lc. 9:43-45

Habiendo salido de allí, caminaron por Galilea; y no quería que nadie lo supiese.

31

Porque enseñaba a sus discípulos, y les decía: El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres, y le matarán; pero después de muerto, resucitará al tercer día.

32

Pero ellos no entendían esta palabra, y tenían miedo de preguntarle. ¿Quién es el mayor?

 

33

¿Quién es el mayor?
Mt. 18:1-5
; Lc. 9:46-48

Y llegó a Capernaum; y cuando estuvo en casa, les preguntó: ¿Qué disputabais entre vosotros en el camino?

34

Mas ellos callaron; porque en el camino habían disputado entre sí, quién había de ser el mayor. Lc. 22:24

35

Entonces él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos. Mt. 20:26-27; 23:11; Mr. 10:43-44; Lc. 22:26

36

Y tomó a un niño, y lo puso en medio de ellos; y tomándole en sus brazos, les dijo:

37

El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió. Mt. 10:40; Lc. 10:16; Jn. 13:20

 

38

El que no es contra nosotros, por nosotros es
Lc. 9:49-50

Juan le respondió diciendo: Maestro, hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera demonios, pero él no nos sigue; y se lo prohibimos, porque no nos seguía.

39

Pero Jesús dijo: No se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre, que luego pueda decir mal de mí.

40

Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es. Mt. 12:30; Lc. 11:23

41

Y cualquiera que os diere un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo que no perderá su recompensa. Mt. 10:42

 

42

Ocasiones de caer
Mt. 18:6-9
; Lc. 17:1-2

Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar.

43

Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado, Mt. 5:30

44

donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.

45

Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado,

46

donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.

47

Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, Mt. 5:29

48

donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Is. 66:24

49

Porque todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será salado con sal.

50

Buena es la sal; mas si la sal se hace insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros mismos; y tened paz los unos con los otros. Mt. 5:13; Lc. 14:34-35

San Marcos 10

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