La Biblia - Reina Valera 1960

Indice   San Marcos 7

San Marcos

Capítulo 8
Alimentación de los cuatro mil
Mt. 15:32-39

1

En aquellos días, como había una gran multitud, y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo:

2

Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer;

3

y si los enviare en ayunas a sus casas, se desmayarán en el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos.

4

Sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien saciar de pan a éstos aquí en el desierto?

5

Él les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Ellos dijeron: Siete.

6

Entonces mandó a la multitud que se recostase en tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, los partió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y los pusieron delante de la multitud.

7

Tenían también unos pocos pececillos; y los bendijo, y mandó que también los pusiesen delante.

8

Y comieron, y se saciaron; y recogieron de los pedazos que habían sobrado, siete canastas.

9

Eran los que comieron, como cuatro mil; y los despidió.

10

Y luego entrando en la barca con sus discípulos, vino a la región de Dalmanuta.

 

11

La demanda de una señal
Mt. 16:1-4
; Lc. 12:54-56

Vinieron entonces los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole señal del cielo, para tentarle. Mt. 12:38; Lc. 11:16

12

Y gimiendo en su espíritu, dijo: ¿Por qué pide señal esta generación? De cierto os digo que no se dará señal a esta generación. Mt. 12:39; Lc. 11:29

13

Y dejándolos, volvió a entrar en la barca, y se fue a la otra ribera.

 

14

La levadura de los fariseos
Mt. 16:5-12

Habían olvidado de traer pan, y no tenían sino un pan consigo en la barca.

15

Y él les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, y de la levadura de Herodes. Lc. 12:1

16

Y discutían entre sí, diciendo: Es porque no trajimos pan.

17

Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Qué discutís, porque no tenéis pan? ¿No entendéis ni comprendéis? ¿Aún tenéis endurecido vuestro corazón?

18

¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿Y no recordáis? Is. 6:9-10; Jer. 5:21; Ez. 12:2

19

Cuando partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas cestas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Doce.

20

Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas canastas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Siete.

21

Y les dijo: ¿Cómo aún no entendéis?

 

22

Un ciego sanado en Betsaida

Vino luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase.

23

Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, le puso las manos encima, y le preguntó si veía algo.

24

El, mirando, dijo: Veo los hombres como árboles, pero los veo que andan.

25

Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos, y le hizo que mirase; y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos.

26

Y lo envió a su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea.

 

27

La confesión de Pedro
Mt. 16:13-20
; Lc. 9:18-21

Salieron Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó a sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo?

28

Ellos respondieron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas. Mr. 6:14-15; Lc. 9:7-8

29

Entonces él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy? Respondiendo Pedro, le dijo: Tú eres el Cristo. Jn. 6:68-69

30

Pero él les mandó que no dijesen esto de él a ninguno.

 

31

Jesús anuncia su muerte
Mt. 16:21-28
; Lc. 9:22-27

Y comenzó a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días.

32

Esto les decía claramente. Entonces Pedro le tomó aparte y comenzó a reconvenirle.

33

Pero él, volviéndose y mirando a los discípulos, reprendió a Pedro, diciendo: ¡Quítate de delante de mí, Satanás! porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.

34

Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Mt. 10:38; Lc. 14:27

35

Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. Mt. 10:39; Lc. 17:33; Jn. 12:25

36

Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?

37

¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

38

Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.

San Marcos 9

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