La Biblia - Reina Valera 1960

Indice   San Marcos 2

San Marcos

Capítulo 3
El hombre de la mano seca
Mt. 12:9-14
; Lc. 6:6-11

1

Otra vez entró Jesús en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía seca una mano.

2

Y le acechaban para ver si en el día de reposo le sanaría, a fin de poder acusarle.

3

Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio.

4

Y les dijo: ¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla? Pero ellos callaban.

5

Entonces, mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana.

6

Y salidos los fariseos, tomaron consejo con los herodianos contra él para destruirle.

 

7

La multitud a la orilla del mar

Mas Jesús se retiró al mar con sus discípulos, y le siguió gran multitud de Galilea. Y de Judea,

8

de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, y de los alrededores de Tiro y de Sidón, oyendo cuán grandes cosas hacía, grandes multitudes vinieron a él.

9

Y dijo a sus discípulos que le tuviesen siempre lista la barca, a causa del gentío, para que no le oprimiesen.

10

Porque había sanado a muchos; de manera que por tocarle, cuantos tenían plagas caían sobre él. Mr. 4:1; Lc. 5:1-3

11

Y los espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de él, y daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios.

12

Mas él les reprendía mucho para que no le descubriesen.

 

13

Elección de los doce apóstoles
Mt. 10:1-4
; Lc. 6:12-16

Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él.

14

Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar,

15

y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios:

16

a Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro;

17

a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, esto es, Hijos del trueno;

18

a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananista,

19

y Judas Iscariote, el que le entregó. Y vinieron a casa.

 

20

La blasfemia contra el Espíritu Santo
Mt. 12:22-32
; Lc. 11:14-23

Y se agolpó de nuevo la gente, de modo que ellos ni aun podían comer pan.

21

Cuando lo oyeron los suyos, vinieron para prenderle; porque decían: Está fuera de sí.

22

Pero los escribas que habían venido de Jerusalén decían que tenía a Beelzebú, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios. Mt. 9:34; 10:25

23

Y habiéndolos llamado, les decía en parábolas: ¿Cómo puede Satanás echar fuera a Satanás?

24

Si un reino está dividido contra sí mismo, tal reino no puede permanecer.

25

Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer.

26

Y si Satanás se levanta contra sí mismo, y se divide, no puede permanecer, sino que ha llegado su fin.

27

Ninguno puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si antes no le ata, y entonces podrá saquear su casa.

28

De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean;

29

pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno. Lc. 12:10

30

Porque ellos habían dicho: Tiene espíritu inmundo.

 

31

La madre y los hermanos de Jesús
Mt. 12:46-50
; Lc. 8:19-21

Vienen después sus hermanos y su madre, y quedándose afuera, enviaron a llamarle.

32

Y la gente que estaba sentada alrededor de él le dijo: Tu madre y tus hermanos están afuera, y te buscan.

33

Él les respondió diciendo: ¿Quién es mi madre y mis hermanos?

34

Y mirando a los que estaban sentados alrededor de él, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos.

35

Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.

San Marcos 4

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